Retratos que no me han pedido. Pilar Merino Bravo

Retratos que no me han pedido. Pilar Merino Bravo

Inauguración 13 de junio 2019, 20.00h

Exposición del 13 junio al 6 de julio

Esta exposición recoge diferentes retratos, realizados en diferentes épocas.

Ninguno de ellos es un retrato al uso.

Ninguno me ha sido encargado. Con lo cual no está sujeto al a-ver-si-salgo-guapo/a, ni tampoco al tápame-con-el–pelo-las–orejas-de-soplillo.

Los elegidos son personas por las que sentí o siento un gran y profundo afecto o desconocidos que por alguna causa me han impactado.

Tenía yo 7… 8 años. Visitaba el Museo del Prado con mi padre, Guía profesional. Me dijo que allí había muchísimas pinturas. Tantas que no cabían en las paredes y estaban guardadas en los sótanos. Siguió explicándome que el Museo había que visitarlo en diferentes días sin prisas. Que había que elegir unas salas o un pintor, ver lo escogido y dejar para otros días continuar y disfrutar de la visita.
Nunca llegar a cansarte.

Me advirtió de que ese día íbamos a ver solo dos cuadros, dos pinturas frente a las que siempre detenía a los clientes que acompañaba.

Eran “La adoración de los pastores” de un entonces prácticamente desconocido y en aquella época absolutamente infravalorado JUAN BAUTISTA MAÍNO (1581/1649) y el titulado “el perro semihundido” de GOYA; ante el que los grupos de turistas suelen pasar al galope después o antes de haberse detenido ante “los fusilamientos de la Moncloa”.

Del primero me impresionaron el perro y el cordero situados al final del lienzo, algo lógico si tenemos en cuenta la altura correspondiente a mi edad, frente a un lienzo de más de tres metros. Del segundo la turbación que me produjo una pintura con solo un par de colores con un grafismo tan sencillo y con tan pocos detalles.

Entonces yo no sabía que en el Bachillerato optaría por ciencias en lugar de letras, que estudiaría Bellas Artes, que obtendría matrícula de honor en dibujo, que expondría en varias ciudades tanto en exposiciones colectivas como individuales, que sería finalista del Premio BMW en varios años hasta que ocurrió algo que hizo rechazar a la Reina Doña Sofía la Presidencia de Honor y provocó la dimisión del entonces embajador de Alemania, que no gané el primer premio de Pintura Solar de Samaniego porque el representante de la bodega que presidía el Jurado no podía con su voto hacer que el premio fuera a parar a una pintura en la que el “retratado” se estaba bebiendo con ansia una litrona de cerveza y ese era el título del cuadro, (cosa que entiendo perfectamente) que viajaría a Roma y a USA, que tendría obra en colecciones tanto privadas como de corporaciones, nacionales y extranjeras. Tampoco sabía que un crítico de reconocido prestigio (se dice el pecado pero no el pecador) diría:

“…Su pintura -abierta a todo tipo de posibilidades- y claramente conectada con el tiempo en que vivimos esconde, tras su buscada sobriedad cromática, la tensión, la amargura, la ansiedad, la esperanza y el desencanto de una sociedad confusa y crispada que aparenta una seguridad perdida hace ya mucho tiempo y que busca, sabiendo que es imposible conseguirlo, una nueva y desconocida felicidad. Pintura inteligente…
…Pintura de ciudad, sin espacios abiertos, con ruidos estridentes y soledades no buscadas. Pintura de ritmos convulsivos, resultante de una sensibilidad herida y crítica que, sin embargo, ama la vida…
…Pintura llena de riesgos. Pintura apasionada y viva que alcanza, en ocasiones, la difícil belleza de todo lo que se hace con amor.”

Ya Licenciada en Bellas Artes y superviviente en esta maravillosa profesión he acompañado a muchos amigos, familiares, colegas (a mí misma en ocasiones) en repetidas visitas a ese maravilloso Museo y he seguido deteniéndome en una morosa contemplación de esas dos obras de arte a las que he añadido un cuadrito también del sublime GOYA. Es un autorretrato realizado entre 1795 y 1797 (Óleo sobre tela de 18 x 12,2 cm.)

En mi última visita octubre de 2018 pensé que ni el perro ni el cordero del lienzo de MAÍNO, ni el perro de GOYA pidieron ser retratados al autor. Probablemente el autorretrato del fabuloso aragonés fue una petición de la Duquesa de Alba pero no es un retrato de ella.

Pilar Merino Bravo

Imágenes de la inauguración